quinta-feira, 14 de agosto de 2014

MIGUEL MÁRQUEZ | El Perro y La Rana y la fuerza humanística de la poesía



FM ¿En qué circunstancias surge la Fundación Editorial El Perro y La Rana, e de qué modo tiene alcanzado su objetivo de democratización del libro y la lectura?

MM La Fundación El Perro y la Rana es la materialización de un esfuerzo editorial que comenzamos desde el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC, antiguo ente rector de la cultura), bajo la directriz de Farruco Sesto como presidente del antiguo CONAC, hoy Ministro del Poder Popular para la Cultura, justo en el momento de recibir de Cuba una donación de 25 millones de libros para el plan de alfabetización de Venezuela, que en un año y medio tuvo un impacto tremendo en todo el país y cuestión por la cual Venezuela fue declarado Territorio Libre de Analfabetismo por la UNESCO. En ese momento, decía, tanto Farruco como el también poeta Gustavo Pereira se preguntaban cómo corresponder al hermoso gesto cubano con una acción que le hiciera justicia, es decir, al hecho de que un país bloqueado por el imperio más grande que conozca la historia pudiera donarnos 25 millones de libros. Como respuesta surgió la creación de la Biblioteca Básica Temática, con títulos de interés general (las cooperativas, las fronteras, la tierra, la organización social, el ambiente, la sexualidad, la lectura, hasta completar 25 títulos) y escritos por escritores, no por técnicos. Los libros los comenzamos a preparar en el 2003, salieron publicados el año 2004 con el sello del CONAC (hasta alcanzar la cifra de 25 millones), pero como te digo, son los antecedentes de esta Fundación que el próximo febrero cumplirá dos años de fundada. De ese esfuerzo que en un comienzo contaba con dos personas y una computadora fue surgiendo la necesidad de pensar en una editorial nueva del Estado venezolano, con un perfil masivo en sus ediciones y con una fuerte impronta popular, es decir, distinta tanto a Monte Ávila Editores Latinoamericana como a Biblioteca Ayacucho. Una editorial en pie de lucha, por un lado, por otro, inclusiva, y que hiciera realidad un modo de producción que contemplara la creación de un gran taller editorial, donde estuviesen reunidos lectores, editores, transcriptores, correctores, diseñadores, diagramadores, para de esta manera garantizar los tiempos de producción y el control de los costos de la producción misma. Esto lo logramos equivocándonos lo más rápido que pudiéramos, pues el desafío era el de llegar a imaginar y poner en marcha un taller que pudiera llegar a editar mil títulos al año. Te podrá imaginar lo que esto suponía cuando hablamos de que para aquel momento contábamos con una computadora y dos personas. Pues bien, ese taller hoy día está montado, somos noventa y cinco personas y con diversos equipos.
De varias maneras hemos visto y vemos la realización de nuestros objetivos. Primero, poniendo el libro al alcance de las mayorías en distribuciones completamente gratuitas o con precios muy accesibles para el público de menor poder adquisitivo. Por ejemplo, nuestros libros pueden ser adquiridos desde 25 centavos de dólar hasta dos dólares. Son libros completamente subsidiados. También incorporando al mayor número de escritores venezolanos que no tenían dónde publicar sus libros. Para esto, en una primera instancia, creamos un certamen que lleva el título “Cada día un libro”, en el primer concurso ganaron 169 (ya editados) y en el segundo 87 (editados en un 50%). Estimulando la creación de círculos de lectura (en este sentido todavía falta mucho por hacer), dotando al circuito del libro de una distribuidora nacional que hoy tiene el mismo tiempo de fundada que la editorial El Perro y la Rana, y creando nuevas librerías del Estado (que hasta hace muy poco eran 10 y en la actualidad contamos con 52, con mínimo de una librería por cada entidad estadal. Fortaleciendo los eventos del libro, como el Festival Mundial de Poesía (mes de mayo) y la Feria Internacional del Libro en Venezuela (mes de noviembre), que son eventos nacionales, no sólo de la capital, Caracas, que anteriormente devoraba para ella misma y unos cuantos miembros de la clase “culta” los beneficios que llegan actualmente a públicos muchísimos más numerosos y diversos.

FM Se consideramos su condición de editorial del Estado, ¿cuál es su relación con el Ministerio de Educación?

MM Es muy difícil el trabajo con una institucionalidad que venía con años de mal funcionamiento. Difícil el trato, difíciles los acuerdos, difícil hablar el mismo idioma. En esto tenemos una seria debilidad que esperamos modificar con las renovaciones de los puntos de vista en el Ministerio de Educación y sus zonas educativas en el país.

FM ¿De qué modo se concretiza la distribución de libros venezolanos afuera del país? ¿Cuál es el alcance de esa distribución se pensamos en el mercado editorial español y hispanoamericano?

MM Pues para ser francos apenas comienza, y comienza justamente con la creación de la Distribuidora Nacional del Libro, con capacidad de establecer los acuerdos con otros distribuidores o libreros internacionales. Y también para tener una presencia efectiva en las ferias internacionales más importantes. De este modo, y desde una política integracionista en Venezuela, creo que con el circuito hispano-americano podremos más pronto que tarde tener un catálogo bien completo y multinacional, al menos ese es el sueño, y un sueño que hoy ya cuenta con los mecanismos y herramientas de los tratados culturales del Alba para poder alcanzarlo.

FM ¿Es posible hablar de un trabajo común envolviendo El Perro y La Rana y otros proyectos editoriales como Fundación Biblioteca Ayacucho y Monte Ávila Editores?

MM Pero por supuesto que sí, absolutamente cierto. Y no sólo como potenciales compañeras editoriales, sino como lo que somos, una tríada editorial del Estado Venezolano con perfiles definidos y con hilos institucionales bien claros, una tríada que semana a semana se reúne todos los lunes en la mañana para analizar los planes y proyectos de la Plataforma del Libro y la Lectura (integrada además por el Centro Nacional del Libro, la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, la Distribuidora Nacional del Libro, la Fundación Librerías del Sur y el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos).

FM Actuaste en la dirección general del Festival Mundial de Poesía en su edición inaugural. ¿De qué manera este dialogo con los escritores del mundo ha ayudado a difundir la literatura venezolana?

MM De una manera formidable y donde se unen varios aspectos, el primero, la calidez del contacto que tiene repercusiones indecibles en el tiempo y en el diseño de trabajos en conjunto; el segundo, la aproximación a la realidad venezolana de los escritores que ven empañada su mirada por todas las mentiras que los medios privados de comunicación comentan sobre nosotros, cuestión que se convierte en dispositivo revelador de un forjamiento de una Venezuela más democrática y justa, y esto, en no pocas ocasiones, se convierte en un estímulo de conexión para el diálogo y la difusión de lo que realmente ocurre en el país, incluyendo por supuesto lo que ocurre en la literatura, o en el mundo del libro y la lectura.

FM Se hablamos un poco de poesía, ¿cómo tienes observado en tu país las conexiones entre tradición y ruptura?

MM Hablar de tradición en Venezuela es justamente hablar de una constante serie de rupturas. Nuestra tradición (si por ella entendemos una vasta y sorprendente unidad heterogénea y multifacética) se le podría aplicar lo que Octavio Paz llamaba “la tradición de la ruptura” en el siglo XX. Pero si ponemos en la poesía en rigor “venezolana” como punto de partida a Andrés Bello ya hacemos notar una ruptura con la tradición heredada de España, la poesía cumple con un nuevo principio identitario y así inicia su ruptura con la poesía española, a pesar de nutrirse sobre ese suelo (eso sin remontarse al español Juan de Castellanos, el primer poeta que escribe sobre Venezuela). Pero desde entonces hasta la actualidad (con sus debidos puntos álgidos y empozamientos) no ha dejado de persistir un espíritu de auto-renovación. Cada nueva promoción se opone de forma radical a lo anterior, pero a su vez destacan ciertas constantes. Se puede sentir a Vicente Gerbasi en la poesía de Ramón Palomares como a Ramos Sucre dentro de la poesía de Armando Rojas Guardia, como en cualquier tradición. Pero lo que sí destaca es su heterogeneidad: a la vez que Ramón Palomares iniciaba a experimentar fusionando la poesía de vanguardia con las voces de la oralidad andina, trujillana, Juan Calzadilla desarrollaba sus poemas satíricos bajo un lenguaje racionalizado y perfectamente gramatical por llamarlo de alguna manera. Y ambos formaban parte de las trincheras del Techo de la Ballena sin conflictos estéticos. La conciencia frente a la tradición es ambigua, cabe mencionar, pues muchas veces si por un lado más rompe con la “tradición”, por otro lado se asa con fuerza a otra. Actualmente pareciera que no falta mucho para que las voces de la ruptura se hagan oír, ya que no es osado decir que nos encontramos en un punto intermedio, laxo, entre un extremo y otro, que amerita una nueva ruptura y un nuevo programa que forje, valga la contradicción, nuevos espacios dentro de nuestra complicada tradición.

FM ¿De qué modo actúan las representaciones diplomáticas venezolanas, en la esfera cultural, en otros países latino-americanos? ¿Es posible deducir alguna interferencia negativa del ambiente político?

MM Creo que en esta materia hay mucho por hacer, por entender que la imagen del país debe pasar necesariamente por las representaciones simbólicas en su sentido más amplio y por ello patrimoniales para poder difundir una imagen más auténtica y palpitante de nuestras realidades. Contamos también con delegaciones culturales en el exterior que van de buenas a magníficas, pero en líneas generales el trabajo está por hacerse. La interferencia negativa a la que aludes tal vez pudiera relacionarse también con las respuestas interesadamente políticas y despreciativas y alarmistas con las que aparecen marcadas ciertas acciones de nuestras representaciones en el exterior, por ejemplo la publicación en Brasil de obras de Bolívar en un tomo traducido al portugués que tiene como original la obra publicada por nuestra Fundación Biblioteca Ayacucho, no es más que la presencia obtusa de reaccionarios activadores políticos negados al diálogo que hoy reclaman muchos pueblos como condición necesaria para poder crear una tierra más emancipada de los grandes poderes imperiales. Así pues, amigo Floriano, que sigamos nosotros los poetas construyendo ese universo de afinidades con el amor y la fuerza de los versos y la música de nuestros sueños. Para ver si así...

FM Me arriesgo a preguntarte lo que piensas acerca del vacío incuestionable existente en las relaciones entre Brasil y América Latina, lo que es, aunque una lástima, un hecho histórico.

MM Es obvio que el principal sesgo existente entre la cultura brasileña con el resto de América Latina es de orden lingüístico. Y por supuesto que esto ha desarrollado culturas en cierta medida distintas, de hecho, diría divergentes pues no difiere en nada el sustrato brasileño que el de cualquier parte de América en su espíritu esencial, y nuestras historias han estado de alguna forma u otra imbricadas (en lo político podemos decir que tanto para bien como para mal, echando un vistazo al pasado siglo XX) pero la relación ha sido permanente a pesar de la división histórica y lingüística. Pero Brasil hace frontera con todos los países del continente y el sesgo no es tan profundo como con las Guyanas. Ahora bien, creo que los intercambios se fortalecen, sobre todo porque juntos bogamos hacia una unidad latinoamericana, y está en nosotros y las próximas generaciones darle fortaleza a unos lazos que en realidad son eternos. Creo que es un prejuicio de orden cultural que ha desalentado previas iniciativas, pero que poco a poco, nuestras experiencias culturales se enlazarán con mayor fuerza, atendiendo al constante intercambio entre ustedes y nosotros.

[2007]

NOTA
La Fundación Editorial El Perro y La Rana es un proyecto del Gobierno Bolivariano de Venezuela, que tiene por lema: “El pueblo es la cultura”. Su actividad editorial desarrollada desde la creación, en 2005, ha generado un cambio concreto en la política cultural venezolana. Con una inestimable diversidad de títulos, la editorial incluye colecciones de clásicos, contemporáneos, antologías, biografías, diarios, crítica, pedagogía, crónica, teatro, de autores de todas partes del mundo. Es una aportación sin igual en el mundo editorial de nuestro continente. Además de las publicaciones, Fundación y Ministerio de la Cultura trabajan, de manera integrada, en la gestión de concursos literarios, premios internacionales, y la producción del Festival Mundial de Poesía de Venezuela, que tendrá en 2008 su cuarta edición. El poeta Miguel Márquez (Caracas, 1955), quien habla aquí con otro poeta, el brasileño Floriano Martins (Fortaleza, 1957), acerca de la creación y desarrollo de la Fundación Editorial El Perro y La Rana, es su presidente, además de un hombre apasionado por la perspectiva humanística de recuperación de la dignidad encubierta de nuestra América y el papel fundamental que representa la gestión correcta y justa de una política editorial.

Entrevista publicada na Agulha Revista de Cultura # 61 — Janeiro de 2008.

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