segunda-feira, 4 de agosto de 2014

OTTO-RAÚL GONZÁLEZ | Guatemala y sus voces ocultas



   
FM Sostiene el argentino Enrique Molina que “el poeta es alguien que tiene un sentimiento exaltado de la existencia”. En una entrevista a José Ángel Leyva dijiste que el optimismo caracteriza tu obra poética. ¿Se podría vincular ese optimismo con un tipo particular de religiosidad? ¿Qué tipo de diálogo con el mundo pretende tu poesía?

   ORG Ciertamente, el optimismo ha sido una constante en mi poesía, desde mis primeros poemas. Y no es ningún tipo de religiosidad, aunque mi religión sea la poesía. Mi optimismo es más bien una característica personal.

   FM Américo Ferrari identifica con Vallejo y con Eguren la entrada relevante de la poesía peruana en la modernidad, dado que un poeta como Santos Chocano estaba muy fijado a una estética anticuada. En Guatemala es común que los críticos consideren perjudicial para la eclosión del modernismo la estada prematura de Darío en tu país. Encuentro curioso que la presencia anticipada de Darío haya retardado la eclosión del modernismo en Guatemala. ¿Qué opina acerca de eso uno de los más consolidados representantes de esa corriente, Carlos Wyld Ospina?

ORG El peruano José Santos Chocano es una de las voces más elevadas del modernismo. Él y Rubén Darío estuvieron varias veces en Guatemala e influenciaron, con sus "claros clarines" modernistas, a los poetas de mi país y del resto de América Central. He escrito un libro sobre lo particular, Eclosión del Modernismo en Centroamérica, aún inédito. Wild Ospina, Rafael Arévalo Martínez, Alberto Velázquez, Osmundo Arriola, Belisario Escoto (un tío mío) y otros, fueron modernistas. En sus comienzos, Asturias, Cardoza y Aragón y César Brañas fueron modernistas, o, mejor, posmodernistas. Lo mismo puede decirse del colombiano Porfirio Barba Jacob.

   FM Varios críticos comentan el hecho de que la vanguardia guatemalteca no produjo ningún manifiesto. En una entrevista que le hice a Pablo Antonio Cuadra, él mencionó las relaciones entre nicaragüenses y los artistas que componían el grupo Saker Ti. Claro que la firma de manifiestos no es relevante desde el punto de vista de una renovación estética. La proliferación en cadena de manifiestos puede llevar a un caos conceptual. De los postulados ventilados por la vanguardia en tu país. ¿Qué te parece hoy sustancioso y resistente al tiempo?

   ORG Cuando el vanguardismo llegó a América Central, más o menos en la tercera década del siglo XX, afloraron grandes poetas en la generación del 30, como Francisco Méndez, Alfonso Orantes, Augusto Meneses y Francisco Figueroa. Mi generación literaria, la del 40 o Grupo Acento, dio un nuevo rumbo a la poesía guatemalteca.

FM La antología Poesía contemporánea de Centro América (1983), organizada por Roberto Armijo (El Salvador) y Rigoberto Paredes (Honduras), sugiere al lector la inexistencia de voces femeninas relevantes en Guatemala, no solamente por la ausencia de mujeres entre los seis poetas seleccionados sino sobre todo porque en el estudio introductorio, firmado por Armijo, no se menciona que ninguna expresión femenina forme parte de la tradición poética guatemalteca. Como contrapartida, se refiere a Eunice Odio (Costa Rica), Clementina Suárez (Honduras) y Claudia Lars (El Salvador), por ejemplo. ¿Por cuánto tiempo se repitió esa actitud prejuiciosa y cuál te parece que sea la raíz?

ORG Aunque no conozco la antología de los poetas Armijo y Paredes, sí conocí, personalmente, a las poetas Eunice, Clementina y Claudia Lars. Tal vez por falta de información de los antólogos no hay expresiones femeninas de Guatemala ni de Panamá. En mi país estaban las poetas Olga Martínez Torres, Delia Quiñónez y Ana María Rodas, del Grupo Saker Ti (amanecer, en maya quiché), además de Luz Méndez de la Vega y Lucrecia Méndez. Y ya eran conocidas las panameñas Diana Morán y Bertalicia Peralta.

   FM ¿Hasta qué punto se confundieron lucha política y renovación estética en el ambiente en que surgió el grupo Acento? ¿Qué tipo de interferencias había entre esos dos aspectos?

ORG Para responder a esta pregunta citaré a Huberto Alvarado, el epígono del Grupo Saker Ti, que, en su libro Exploración de Guatemala, tiene la respuesta. En este libro, Huberto cuenta cómo y cuándo los del 40 se cruzaron con los de de Saker Ti:

“La tiranía de Jorge Ubico estaba ya podrida hasta los huesos. El pueblo, oprimido y explotado, expresaba de diversas formas su odio a los señores feudales. Mientras en los campos de Europa, de África, de Asia, se moría por la libertad, en Guatemala un dictador, expresión de los más negros intereses extranjeros y domésticos, asesinaba impunemente las cuatro libertades.
Pero la lucha del pueblo crecía en medio de la más tremenda situación. Moviéndose en este ambiente, respirando el aire enrarecido de esa época, y siguiendo la tradición de las generaciones decimales, unos cuantos jóvenes escritores y artistas organizaron el Grupo Acento o Generación del 40.
Traían una inquietud nueva para la Guatemala oscurantista y analfabeta. Traían nuevas preocupaciones y venían a proponer los problemas de su tiempo. Lectores asiduos de Valéry, Rilke, Joyce, Kafka, Neruda, Alberti, Miguel Hernández, García Lorca, de los surrealistas franceses etc., exponían la influencia de estos escritores en sus trabajos incipientes. Frente a la cerrada atmósfera de los intelectuales aquella época, metidos en su mundo de pequeños genios, de intrigas tontas y gestos serviles ante el tirano dueño de vidas y haciendas, los jóvenes del Grupo Acento no pudieron menos que izar la bandera de la rebelión, el grito iconoclasta, frente a la pudrición, el provincianismo y el cretinismo reinantes.
Ante la crítica violenta, ante la verdad que desnudaba la realidad de una literatura que moría sin haber nacido, carcomida por la falta de vida, ante la denuncia de una sociedad de elogios mutuos que diariamente celebraban sus miembros -los auto-consagrados-, la reacción del ambiente fue tremenda y los asustados intelectuales de la ubicuidad trataron de esconderse a la sombra del reino moribundo. Criticando, atacando y escribiendo, en medio del nauseabundo ambiente de la tiranía, el Grupo Acento fue una punta de lanza contra el afrentoso régimen.”

Luego, Huberto Alvarado informa que “como producto legítimo del movimiento revolucionario, de la vida y de la palpitante acción diaria, en 1947 nació el Saker Ti, de artistas y escritores jóvenes. También sus integrantes -estudiantes y obreros- leían a Valéry, Rilke, Joyce, los surrealistas, pero simultáneamente devoraban los libros de Aníbal Ponce, Mariátegui, Marx, Engels, los poemas de Aragón, Guillén, Neruda, Vallejo, las novelas de los grandes autores estadunidenses y soviéticos, y sumaban a sus lecturas la acción práctica, la militancia política, la vida con los obreros en los sindicatos y con los campesinos en los establecimientos rurales. Al Grupo Saker Ti, producto de la nueva época, se sumaron los más valiosos elementos del Grupo Acento, una época se conectó con la otra, una generación fue salvada de truncarse, al vivir permanentemente los momentos más positivos en la historia de su país.”

FM La formación de un grupo como Saker Ti y la publicación de la Revista de Guatemala, en los años 40, confirman un momento bastante propicio a la renovación de las letras en tu país. ¿Cómo era la relación entre los grupos y hasta qué punto el regreso de Luis Cardoza y Aragón habría reforzado la actividad cultural ya en curso?

ORG Con la Revolución de Octubre, Guatemala entró en el siglo XX, afirmó precisamente Cardoza y Aragón. Al regresar a su país, el autor de El río: novela de caballerías, comenzó a disparar verdaderos cañones de cultura. Siendo diputado, consiguió que se rompieran las relaciones diplomáticas con la España de Franco y que fueran entonces establecidas con la Unión Soviética. En el plano cultural, obtuvo el apoyo para publicar la Revista de Guatemala, y que se fundara la Casa de la Cultura Guatemalteca. La juventud artística e intelectual devoraba los libros de Cardoza y Aragón y la Revista de Guatemala pagaba muy bien a sus colaboradores, tanto nacionales como extranjeros. Y así se establecieron cordiales relaciones con los más destacados escritores de América hispana.

   FM Tu residencia en México se debió a motivos políticos. Me parece que el exilio te permitió una mayor amplitud en las relaciones poéticas; y aquí pienso en tu viaje a Ecuador, donde conociste a Jorge Carrera Andrade y a Jorge Enrique Adoum, e inclusive publicaste algunos libros. ¿Puedes hablar un poco al respecto?

ORG Mi primer exilio en México duró tres meses y medio (1944). Regresé a Guatemala con el triunfo de la Revolución de Octubre. En 1945 volví a México, ya no como exiliado sino como diplomático. Aquí viví ocho años, primero como cónsul y luego como agregado cultural de la embajada de Guatemala. Terminé mis estudios de derecho y de letras, y retorné a mi país, donde fui sub-jefe de la Reforma Agraria. Con la caída del gobierno del presidente Jacobo Arbenz, quise venir a México, pero no pude; entonces me exilié en la embajada de Ecuador, país donde viví dos años de exilio, uno en Quito y otro en Guayaquil. Allí conocí a Benjamín Carrión, director de la Casa de la Cultura de Quito, y a Jorge Enrique Adoum, su jefe editorial. Publicaron mi libro Canciones de los bosques de Guatemala (1955) y, años después, la Casa de la Cultura de Guayaquil editó mi Tun y Chirimía (1978). En 1956 salí de Quito rumbo a México. Cuando el avión salía de Guayaquil dos gorilones de la CIA me hicieron descender con una pistola en la espalda.

   FM Hay una declaración tuya de la que no logro entender en qué base se apoya: "Para mí, los seis grandes de la poesía latinoamericana son López Velarde, [Carlos] Pellicer, Díaz Mirón, [Pablo] Neruda, [César] Vallejo y Nicolás Guillén". Ahí hay tanto una mezcla de generaciones como una limitación lingüística de lo que es América Latina, que deja afuera a los poetas de lengua francesa y portuguesa. Necesito que me ayudes a comprender tu perspectiva, de modo que pueda preguntarte algo referente al tema.

ORG La pregunta que me fue hecha en esa ocasión fue: "¿Quiénes son, para usted, los seis grandes de la poesía latinoamericana?", y mi respuesta fue: López Velarde, Díaz Mirón, Pellicer, Neruda, Vallejo y Nicolás Guillén. No se hablaba, por lo tanto, de poetas europeos, asiáticos o africanos.

   FM Mi inquietud, poeta, es que no mencionas poetas de países como Guadalupe, Martinica, Haití, Guayana Francesa y Brasil, que también integran América Latina. ¿No reconoces en esos países ninguna gran expresión poética?

   ORG La verdad es que no conozco casi nada de la poesía de Martinica, Guadalupe, Haití ni de las Guayanas; en cambio de Brasil sí conocía, por haberlos leído, a algunos poetas como Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade, Lêdo Ivo y Vinicius de Moraes; todos ellos me parecen importantes y me agrada su poesía.

   FM También me interesó la aparente contradicción entre el hecho de que no te guste la poesía de Octavio Paz al mismo tiempo que reconoces que es un gran poeta. ¿Me explicarías algo a este respecto? ¿Habría en eso una interferencia de lo político en lo poético?

   ORG Claro está que Octavio es un gran poeta, pero que su obra no me agrade en general (excepto algunos poemas) es otra cosa. Sí, la interferencia es de orden político. Él era un hombre de derecha y yo siempre fui y seré de izquierda. Muy simple, ¿no?

[2002]

OTTO-RAÚL GONZÁLEZ (Guatemala, 1921-2007)

Voz y voto del geranio. Guatemala: Ediciones Acento, 1943. / A fuego lento. 1a ed. México: Editorial Espiga, 1946. / Sombras era. México: El Cristal Fugitivo, 1948. / Viento claro. Guatemala: Ediciones Saker Ti, 1953. / El bosque. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1955. / Hombre en la luna. México: Ecuador: OO’O”, 1960. / Para quienes gusten oír caer la lluvia en el tejado. México: Ecuador: OO’O”, 1962. / Cuchillo de caza. México, Ecuador: 00’0”, 1965. / Diez colores nuevos. México: Olin, 1967. / Oratorio del maiz. México: Finisterre, 1970. / La siesta del gorila y otros poemas. Costa Rica: Editorial Universitaria Centroamericana, 1972. / Tun y chirimía. Guayaquil: Casa de la Cultura Ecuatoriana, Nucleo del Guayas, 1978. / El hombre de las lámparas celestes. 1a ed. México: Ediciones del Gobierno del Estado de Baja California Sur, 1980. / Palindromagia. México: Presencia Latinoamericana, 1983. / Sonetos mexicas. México: Casa de la Cultura de Juchitan, 1987. / Tres poetas centroamericanos. La Habana: Casa de las Américas, 1987. / El templo de los jaguares. México: Instituto Mexiquense de Cultura, 1990. / El conejo de las orejas en reposo. Chiapas: Instituto Chiapaneco de Cultura, 1990. / Diamante negro. 1a ed. México: Jorge Saldana, 1990. / Luna mutilada. 1a ed. México: Editorial Praxis, 1991. / Versos droláticos. México: Editorial Praxis, 1993. / Poesía fundamental, 1943-1967. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, 1973. / Poesía fundamental. (Tomo I). 2a. Ed. Guatemala: Editorial Universitaria, 1995. / Concentración de luciernagas. México: La Tinta de Alcatraz, 1996. / Concierto para metralleta: cántigas para el Ché Guevara. México: Editorial Praxis, 1997. / Versos del tapanco. México: Editorial La Tinta del Alcatraz, 1999. / Sea breve. México: Ediciones del Ermitaño, 1999. / Los hermosos animales. México: Ediciones Papeles Privados, 1999. / Huitzil uan tuxtli = Colibrí y conejo: medio siglo de poesía. Presentación de Eduardo García Aguilar. México: Fondo de Cultura Economica, 1998.

[Escritura conquistada. Conversaciones con poetas de Latinoamérica. 2 tomos. Caracas: Fundación Editorial El Perro y La Rana. 2010.]

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